Las especiales características del paciente geriátrico, en el que confluyen los aspectos intrínsecos del envejecimiento fisiológico y la especial forma de presentación de la enfermedad, hacen necesaria la aplicación de un sistema especial de valoración.
Es un proceso diagnóstico dinámico y estructurado que permite detectar y cuantificar los problemas, necesidades y capacidades del anciano en las esferas clínica, funcional, mental y social para elaborar basada en ellos una estrategia interdisciplinar de intervención, tratamiento y seguimiento a largo plazo con el fin de optimizar los recursos y de lograr el mayor grado de independencia y, en definitiva, calidad de vida.
Los objetivos que se plantea la VGI son (3, 5):
- Mejorar la exactitud diagnóstica en base a un diagnóstico cuádruple (clínico, funcional, mental y social).
- Descubrir problemas tratables no diagnosticados previamente.
- Establecer un tratamiento cuádruple adecuado y racional a las necesidades del anciano.
- Mejorar el estado funcional y cognitivo.
- Mejorar la calidad de vida.
- Conocer los recursos del paciente y su entorno sociofamiliar.
- Situar al paciente en el nivel médico y social más adecuado a sus necesidades, evitando siempre que sea posible la dependencia, y con ello reducir el número de ingresos hospitalarios y de institucionalizaciones.
- Disminuir la mortalidad.
En esta bibliografía aparece detalladamente los objetivos de la valoración geriátrica así como a la población a la que va dirigida y los diferentes campos de estudio. Es entonces, un estudio completo sobre valoración donde se incluyen escalas tan importantes como son la escala de Barthel que valoran las actividades básicas de la vida diaria, Pfeiffer valora el nivel cognitivo, Braden que valora la aparición de úlceras por presión entre otras muchas.
Sanjoaquín Romero A., Fernández Arín E., Mesa Lampré M., García-Arrilla Calvo E.. Tratado de Geriatría para Residentes: Valoración Geriátrica Integral; 2000. p. 59-65
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