lunes, 15 de octubre de 2012

María Bibliografía IV


María Cifuentes Lorenzo

10-Octubre-2012

ANCIANO SANO, ANCIANO ENFERMO Y ANCIANO FRÁGIL

Bibliografía: C.Murillo Gayo, N. Parras García de León. El paciente geriátrico en urgencias. En: Agustín Julián Jiménez. Manual de protocolos y actuación en urgencias. Segunda edición. Madrid: Fiscam; 2004. p .1223-1229.

De forma genérica, las actividades sanitarias sobre los ancianos pueden dividirse en dos grande grupos, según sea el sujeto menor o mayor de 75 años o pertenezca a uno de los siguientes subgrupos, independientemente de su edad: anciano sano, anciano enfermo o anciano en frágil.

El anciano sano es aquel que no  padece una enfermedad crónica ni ningún grado de problemática funcional ni social. Se incluyen dentro de esta categoría a los que presentan factores de riesgo cardiovasculares, por lo que pueden estar o no en tratamiento.

El anciano enfermo es aquel que se encuentra afectado de una patología crónica sin ser anciano de riesgo. De forma transitoria se incluyen en este grupo sujetos que están afectados por enfermedades agudas.

El anciano frágil es aquel que presenta uno o más de los siguientes indicadores: los más ancianos, polifarmacia, comorbilidad, pérdida de peso (nutrición deficiente), enfermedad mental, hipoalbuminuria (menos de 3g/l), estar aislado socialmente o carecer de apoyo familiar cercano, haber perdido recientemente a su pareja, dependencia en actividades básicas de la vida diaria (ABVD).
Entre un 10 y un 20% de las personas mayores de 65 años, pueden considerarse así, alcanzando más del 50% en el grupo de mayores de 85 años. La situación de anciano frágil debe considerarse en relación a un alto grado de vulnerabilidad biopsicosocial que puede determinar la pérdida de independencia, la institucionalización o la muerte del anciano. En esta situación no todos los indicadores tienen el mismo peso específico, y una gran parte de ellos guardan relación entre sí.

He seleccionado esto libro en primer lugar porque las definiciones que refleja entorno al anciano sano, enfermo y frágil son concisas y se entienden con claridad, porque resalta la importancia de subdividir en los grupos mencionados al anciano  para planificar las actuaciones sanitarias, es decir, tiene en cuenta sus características bio-psico-sociales y en función de ello el plan de cuidados a seguir será diferente. Para finalizar, los indicadores que recoge este "Manual de protocolos y actuación en urgencias" dejan patente que estas personas mayores son más vulnerables, todo ello manifestado por mayor morbilidad y mortalidad.

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