María Cifuentes Lorenzo
10-Octubre-2012
ANCIANO SANO, ANCIANO
ENFERMO Y ANCIANO FRÁGIL
Bibliografía: C.Murillo Gayo, N. Parras García de León. El paciente geriátrico en urgencias. En: Agustín Julián Jiménez. Manual de protocolos y actuación en urgencias. Segunda edición. Madrid: Fiscam; 2004. p .1223-1229.
De forma genérica, las
actividades sanitarias sobre los ancianos pueden dividirse en dos grande
grupos, según sea el sujeto menor o mayor de 75 años o pertenezca a uno de los
siguientes subgrupos, independientemente de su edad: anciano sano, anciano
enfermo o anciano en frágil.
El anciano sano es aquel que no
padece una enfermedad crónica ni ningún grado de problemática funcional
ni social. Se incluyen dentro de esta categoría a los que presentan factores de
riesgo cardiovasculares, por lo que pueden estar o no en tratamiento.
El anciano enfermo es aquel que se encuentra afectado de una patología
crónica sin ser anciano de riesgo. De forma transitoria se incluyen en este
grupo sujetos que están afectados por enfermedades agudas.
El anciano frágil es aquel que presenta uno o más de
los siguientes indicadores: los más ancianos, polifarmacia, comorbilidad, pérdida de peso (nutrición deficiente), enfermedad mental, hipoalbuminuria (menos de 3g/l),
estar aislado socialmente o carecer de apoyo familiar cercano, haber perdido
recientemente a su pareja, dependencia en actividades básicas de la vida diaria (ABVD).
Entre un 10 y un 20% de las personas mayores de 65 años, pueden considerarse así, alcanzando más del 50% en el grupo de mayores de 85 años. La situación de anciano frágil debe considerarse en relación a un alto grado de vulnerabilidad biopsicosocial que puede determinar la
pérdida de independencia, la institucionalización o la muerte del anciano. En
esta situación no todos los indicadores tienen el mismo peso específico, y una
gran parte de ellos guardan relación entre sí.
He seleccionado esto libro en
primer lugar porque las definiciones que refleja entorno al anciano sano, enfermo y frágil son concisas y se
entienden con claridad, porque resalta la importancia de subdividir en los
grupos mencionados al anciano para planificar
las actuaciones sanitarias, es decir, tiene en cuenta sus características
bio-psico-sociales y en función de ello el plan de cuidados a seguir será
diferente. Para finalizar, los indicadores que recoge este "Manual de protocolos y actuación en urgencias" dejan patente que estas personas
mayores son más vulnerables, todo ello manifestado por mayor morbilidad y mortalidad.
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