ANCIANO SANO, ENFERMO Y FRAGIL
La fragilidad
representa un estado de vulnerabilidad favorecido por los cambios del proceso de envejecimiento
que limitan la capacidad para responder a distintos niveles de estrés y produce
efectos adversos. Los problemas
médicos se incrementan con la edad, así como la tendencia de los procesos a la
cronicidad, la incapacidad y la dependencia, y las condiciones psíquicas y
sociales en que se encuentran estos pacientes son probablemente más
desfavorables. En importante identificar y aplicar criterios de selección y
determinación de riesgo de las personas ancianas que son susceptibles de sufrir
determinadas patologías para, por un lado, prevenir posibles procesos
patológicos y por otro, actuar previniendo las complicaciones derivadas de los
ya instaurados.
Debemos distinguir varios
conceptos como son los que siguen. Anciano frágil es una persona, generalmente
de edad superior a los 75 años, que sufre una o varias enfermedades que le
producen algún riesgo de incapacidad, o una cierta incapacidad leve, que sigue
tratamiento farmacológico (uno o varios medicamentos), que vive en la comunidad,
generalmente solo o en compañía de otra persona mayor, que ha sufrido un cambio
reciente de domicilio, o que ha estado hospitalizado en los últimos doce meses,
que precisa atención profesional domiciliaria y cuyos recursos socioeconómicos
son limitados.
Anciano enfermo es la
persona mayor que sufre alguna enfermedad (aguda o crónica) pero que no cumple
ningún otro requisito de los citados anteriormente. Paciente geriátrico es el
anciano que además de cumplir todos los requisitos de fragilidad, sufre
problemas mentales y/o sociales en relación a su estado de salud y que
requieren institucionalización. Considerar una serie de factores o de
condicionantes de la vida del anciano como posibles desencadenantes de situaciones negativas es
uno de los objetivos del análisis del riesgo en geriatría.
La situación de equilibrio
“inestable” que caracteriza el perfil de la mayoría de las personas ancianas
nos lleva a considerar que determinadas situaciones de enfermedad, asociaciones
de medicamentos o entornos poco estables, deben ser tenidos en cuenta como
factores de riesgo. En el intento de clasificar estos factores de riesgo para
la persona anciana se emplean tres categorías de distinto origen. Estas son factores
de riesgo de origen orgánico, factores de riesgo de origen ambiental y factores
de riesgo de origen relacional. Todos ellos pueden coexistir, ir asociados a
problemas patológicos o incluso ser eldesencadenante de posibles situaciones de
enfermedad.
BIBLIOGRAFIA
Rodriguez Garcia R, Lazcano
Botello G.Fragilidad. Practica de la Geriatria. Segunda edición. Madrid: Mc Graw Hill;1999. 123-131.
MARINA ARRIBAS GÓMEZ.
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