María Cifuentes Lorenzo
16-Octubre-2012
CUESTIONARIO
V
1.-
Comentario del texto “Ventajas y
peculiaridades del abordaje laparoscópico en el anciano”:
Introducción:
El 40% de las
actividades quirúrgicas se centran en el tratamiento de pacientes mayores de 65
años que presentan mayor riesgo de cirugía que los más jóvenes. Representan un
desafío quirúrgico por comorbilidad asociada y reserva cardiopulmonar
disminuida. El principal objetivo es ofrecerles la mejor calidad de vida
posible.
La cirugía mínimamente
invasiva (CMI) permite la disminución del dolor postoperatorio, menores
complicaciones cardiorrespiratorias, disminución de las estancias y rápida
vuelta a la actividad física.
Preoperatorio:
La clasificación ASA
preoperatoria en pacientes mayores de 65 años es mayor que en los jóvenes. Es
imprescindible una correcta valoración preanestésica del riesgo cardiovascular
y una adecuada monitorización durante la intervención.
Los diuréticos reducen
el volumen intravascular los primeros seis meses de tratamiento, los paciente
tratados con IECA y ARAII experimentan graves hipotensiones y crisis de
bradicardia durante la anestesia. Importante el cese de estos fármacos dos
horas antes de la intervención y el relleno vascular debería optimizarse.
El aplazamiento de la
cirugía debe tenerse en cuenta cuando la presión arterial diastólica se
encuentra por debajo de 110-120 mmHg (dificulta el retorno venoso).
Paciente quirúrgico
anciano presenta un riesgo elevado para cualquier causa de fallo renal agudo,
se asocia a un 50% de mortalidad. El abordaje mínimamente invasivo previene
tales complicaciones ya que supone menos agresión quirúrgica.
Postoperatorio:
Una de las
preocupaciones en el periodo postoperatorio de los ancianos es la función respiratoria.
La fisioterapia respiratoria y ayudar a toser permite una recuperación más
rápida a los 7 días tras la operación.
También se han descrito
complicaciones específicas asociadas a este tipo de paciente como el edema
agudo de pulmón. Correcta fluidoterapia postoperatoria ya que un exceso aumenta
la precarga, genera congestión cardiaca y riesgo de edema agudo de pulmón. En
el mismo sentido, debido al descenso de la función renal es importante mantener
un volumen intravascular normal y evitar hipovolemia, para con ello evitar un
fallo renal agudo.
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