Cinco preguntas y respuestas sobre trastornos cognitivos
En la Semana Nacional de los
Trastornos de Memoria y en el Día Mundial del Alzheimer 2012, la Sociedad
Neurológica Argentina organizó la charla abierta Alzheimer: preguntas y
respuestas sobre un problema complejo. En el Instituto de Neurociencias Buenos
Aires se habló sobre la causa más frecuente de trastornos cognitivos y demencia
en mayores de 65 años. A continuación, cinco respuestas de Ignacio Demey, jefe
de la Unidad de Neurociencias Cognitivas de Ineba.
¿Cuáles son las diferencias entre
Alzheimer y otros trastornos cognitivos en adultos mayores?
Los pacientes con demencia por
enfermedad de Alzheimer suelen presentar olvidos de hechos recientes
reiterados, manifiestan problemas en el lenguaje, en la orientación o en la
capacidad de prestar atención. Es frecuente que se asocien síntomas de conducta
como irritabilidad, ideas erróneas, ansiedad o depresión.
¿Cuál es su causa?
Debido a su complejidad, los
científicos aún no han podido definir con exactitud la causa de la enfermedad.
A pesar de eso, la mayoría de la evidencia científica apunta a que distintos
factores, como el envejecimiento, los factores de riesgo vascular y algunas
características genéticas colaboran a la acumulación excesiva en diferentes
regiones del cerebro de una proteína llamada beta amiloide, que luego de varios
años puede llevar a una cascada de eventos que finalmente provocan la muerte
neuronal en áreas específicas del cerebro.
¿Cuáles son las primeras señales?
Si bien el envejecimiento y la
enfermedad de Alzheimer en su inicio comparten el olvido, la pérdida de la
memoria que se puede observar es diferente. En los llamados olvidos benignos
normales del envejecimiento, lo que el sujeto suele olvidar son detalles de
situaciones, que suelen ser recordados al aparecer ayudas externas como claves.
Por el contrario, en la enfermedad de Alzheimer los sujetos suelen olvidar la
situación por completo.
¿Cómo puede prevenirse?
Se ha demostrado que las personas que se mantienen activas físicamente,
mentalmente y socialmente hasta llegar a edades mayores presentan menor riesgo.
Esto se debe a que los cerebros y las neuronas de los pacientes activos e
integrados suelen llegar más fuertes a edades avanzadas en las que los riesgos
de padecer Alzheimer y otras demencias son mayores. Lo mismo ocurre con
individuos con buen control de los factores de riesgo vascular. Un cerebro
activo es una de las mejores estrategias para defendernos del Alzheimer..
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