NUTRICIÓN EN EL ADULTO MAYOR
Bibliografía: Fundación La Caixa. Vive el
envejecimiento activo [en línea] 2010 [fecha de acceso 3 de Noviembre de 2010].p.231-239;
URL disponible en: http://multimedia.lacaixa.es/lacaixa/ondemand/obrasocial/pdf/activalamente/Vive_el_envejecimiento.pdf
El cuidado
de la salud de las personas mayores no consiste solo en un eficaz tratamiento de las enfermedades, sino que
incluye también la prevención de
aquellas cuya base radica en la alimentación.
Una nutrición
adecuada es eficaz no únicamente para prolongar la
vida, sino también para aumentar la
calidad de la misma.
El
abastecimiento de los víveres adecuados se ve limitado en ocasiones por distintos
factores: disminución de la capacidad física para ir a comprar, salvando los
obstáculos de la vivienda (por ejemplo, falta de ascensor) o del transporte,
etc.
Los hábitos de manipulación
culinaria y de cocción de las personas de edad muchas veces no son los
adecuados para preservar la riqueza en nutrientes de los alimentos
(mantenimiento prolongado de las verduras en remojo, tiempos excesivos de
ebullición, exposición a la luz, etc.).
La dieta mediterránea es considerada como
una de las combinaciones de alimentos más equilibrada, completa y saludable que
se conocen.
Entre sus principios fundamentales destacan:
·
Uso del aceite de oliva para cocinar y
aliñar.
·
Consumo abundante de frutas, verduras,
legumbres, frutos secos, pan, pasta y arroz.
·
Elección preferente de alimentos frescos y
locales, aprovechando productos de temporada.
·
Consumo de pescado en abundancia (mínimo dos
veces por semana) y huevos con moderación (no más de 3-4 veces por semana).
·
Consumo de pequeñas cantidades de vino
(preferentemente, tinto) con las comidas y llevando una dieta equilibrada.
El agua también merece especial mención.
En el organismo humano el agua es el componente mayoritario (entre un 50 % y un 80 % del peso
corporal, según sea la proporción de grasa, el género y la edad) y
desempeña unas funciones básicas en el funcionamiento corporal.
Todas
las reacciones químicas del organismo tienen lugar en un medio acuoso. El agua
sirve como transportador de nutrientes y como vehículo para excretar productos
de desecho, lubrica y proporciona apoyo estructural a tejidos y articulaciones.
La evaporación del agua a través de la
sudoración y transpiración constituye un mecanismo termorregulador muy
eficiente, evitando variaciones corporales de temperatura que podrían ser
fatales.
En
edades avanzadas es necesario prestar mucha atención al estado de hidratación. La
regulación de los niveles de agua en el cuerpo depende de un equilibrio entre
la entrada y la salida de la misma. Las alteraciones en la hidratación pueden
venir dadas tanto por disminución de la ingesta de agua como por alteraciones
en su eliminación.

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