INMOVILIDAD
BIBLIOGRAFÍA: Zambrini Bernardini D, Bueno Martínez MB, Buz Delgado J, Calvo Arenillas JI, Cardoso Muñoz A, Castro Rodríguez M, et al.Geriatría desde el principio.2ªed.Barcelona:Glosa;2005.p 179-188.
¿Qué es lo que el profesional de la salud debe saber acerca de la inmovilidad?
Un examen físico y funcional detallado junto a un interrogatorio orientado, son los elementos “clave” para poder establecer el grado de severidad y afectación que sufre la persona aquejada de este síndrome.
Evaluación del paciente con inmovilidad
La evaluación del paciente que padece un síndrome de inmovilidad debe seguir las habituales normas de un examen físico general y detallado. Es importante evaluar la causa del síndrome, así como si ya hay manifestaciones orgánicas de sus consecuencias. Una piel enrojecida en la zona de apoyo sacra puede ser el comienzo de una úlcera por presión; un aumento de secreciones pulmonares o un vértigo ante el cambio de posición, deben orientarnos a un estado de horizontalidad prolongado en el paciente
Signos de malnutrición o enfermedad sistémica, anemia, fallo cardíaco o simplemente descondicionamiento, son frecuentes en pacientes ancianos.
La exploración física debe incluir una semiológica detallada, una evaluación del perfil analítico, y una lista de los problemas que acompañan al estado de salud del anciano.
La evaluación funcional comienza con la inspección visual del mayor. Desde su deambulación, en caso de que la tenga, al tipo de ayudas de que se vale, bastón, trípode, etc., así como en la posición en que guarda cama si estuviera encamado, las características del lecho, ya que éste puede ser un impedimento para la evolución favorable de las distintas etapas de la rehabilitación.
También es importante la evaluación del hábitat y en particular de la habitación, siendo necesario la detección y presencia de objetos que puedan facilitar las caídas, la luz, la distancia al cuarto de baño, etc
La recuperación del paciente con alteraciones en su movilidad requiere del trabajo coordinado de un equipo de profesionales, en donde no puede faltar el rehabilitador y la enfermera. Muchas veces es preciso contar con el apoyo, a través de tareas de refuerzo simple, de los mismos familiares del paciente.
Causas de inmovilidad
Nos permitiremos diferenciar la gravedad del impacto, como acelerador de la cascada de la dependencia, de lo que significa la hospitalización en los ancianos. Es la causa de mayor riesgo para la instalación de un cuadro de inmovilidad y la limitación en la independencia funcional que ello acarrea.
Los efectos negativos de la hospitalización en los mayores comienzan inmediatamente y progresan muy rápidamente llevando a una dependencia del anciano, con el deterioro de su calidad de vida que ello implica y el aumento del gasto sanitario para el sistema.
Factores físicos
- Disnea
- Fatiga
- Dolor en caderas, rodillas, columna lumbar, pies, etc.
- Angina.
- Claudicación intermitentes, vértigo, inestabilidad.
- Impedimentos visuales.
- Impedimentos auditivos.
Factores psicológicos
- Depresión
- Ansiedad
- Agorafobia
- Miedo a la incontinencia
- Miedo a las caídas
- Miedo a ser atacado u otras formas de violencia
- No tener adónde ir
- No tener nadie con quien ir
Factores ambientales
- Enfermedades que impidan el calzado
- Escaleras
- Tráfico, aceras y suelos dañados
- Clima adverso
Muchas condiciones asociadas a inmovilidad pueden verse en problemas de salud frecuentes como daño cognitivo, artrosis, accidente cerebrovascular, fractura de pelvis y fémur, osteoporosis, amputaciones, parkinsonismo u otras formas de extrapiramidalismo, insuficiencia cardíaca, EPOC y trastornos de la marcha.
Mª ISABEL PÉREZ MARTINEZ
13-11-2012

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