domingo, 11 de noviembre de 2012

Bibliografia V Isa


J.M.Redin. Valoración geriátrica integral: Evaluación del paciente geriátrico y concepto de fragilidad. ANALES del sistema sanitario de Navarra 1998; 22 (1): 81-101

La valoración geriátrica integral (VGI) o valoración geriátrica exhaustiva es "un proceso diagnóstico multidimensional e interdisciplinario, diseñado para identificar y cuantificar los problemas físicos, funcionales, psíquicos y sociales que pueda presentar el anciano, con el objeto de desarrollar un plan de tratamiento y seguimiento de dichos problemas así como la optima utilización de recursos para afrontarlos (2,3).
Se ha de resaltar el carácter multidimensional de la citada valoración en su aplicación de forma interdisciplinaria, con la posible participación de diferentes profesionales, médicos, enfermeras, asistentes sociales e incluso psiquiatras o psicólogos si se considerase necesario.
Actualmente se considera la VGI la herramienta o metodología fundamental de diagnóstico global en que se basa la clínica geriátrica a todos los niveles asistenciales, aceptada su utilidad universalmente incluido nuestro país.
La valoración para ser útil, debe establecer un plan de seguimiento evolutivo que constate los beneficios de la aplicación de los determinados planes o tratamientos instaurados.
Beneficios de la VIG:
o   Mayor precisión diagnóstica.
o   Reducción de la mortalidad.
o   Mejoría del estado funcional.
o   Utilización correcta de recursos.
o   Disminución de institucionalización.
o   Disminución de hospitalización.
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Datos a recoger en la VIG:
o   Datos biomédicos, diagnósticos actuales y pasados.
o   Datos farmacológicos, datos nutricionales.
o   Datos psicológicos, cognitivos y emocionales.
o   Datos funcionales, básicos e instrumentales.
o   Datos sociales, capacidad social, sistemas de apoyo.
Valoración clínica del paciente anciano:
La valoración clínica es uno de los pilares fundamentales de la VGI que se deberá realizar obligatoriamente, junto con la psíquica, funcional y social, de forma que consigamos una visión global de la situación del paciente, ya que cualquier patología puede presentar un impacto en el resto de las esferas y éstas a su vez, influir en el curso clínico de la enfermedad.


Cuando nos dispongamos a efectuar la valoración clínico-orgánica de estos pacientes, deberemos tener en cuenta la especial forma de presentación de la enfermedad en el paciente geriátrico, que se caracteriza por:
o   Pluripatología
o   Presentación atípica, sintomatología larvada
o   Frecuentes complicaciones clínicas
o   Tendencia a la cronicidad e incapacidad
o   Presentación frecuente, como pérdida de capacidad funcional
o   Aumento del consumo de fármacos
o   Mayor dificultad diagnóstica
o   Frecuente tendencia hacia la gravedad y muerte
Estas particularidades en la forma de presentación de la enfermedad, hacen que a la hora de proceder a la confección de la historia clínica y a la realización de la exploración física, debamos tener una actitud basada en la minuciosidad y la paciencia, así como un alto índice de sospecha de las patologías más comunes y conocimiento exhaustivo de las modificaciones de los signos y síntomas en estos pacientes.
Historia clínica:
La historia clínica es fundamental como en el adulto, pero en la mayoría de los casos la dificultad y laboriosidad de la anamnesis va a ser mucho mayor que en estos últimos.
La problemática fundamental esta basada en los déficits sensoriales que con frecuencia presentan estos pacientes, tales como déficits auditivos, visuales, alteraciones de la comprensión, dificultad en la expresión, afasia, disartria y alteraciones cognitivas. Estas limitaciones, hacen por lo general imprescindible, la colaboración de un familiar para completar la información. Siempre será conveniente que el familiar que colabore sea el que habitualmente convive con el paciente y esta al tanto de los síntomas, fármacos que consume, hábitos alimenticios y de eliminación, etc. Es muy útil así mismo, contar con informes médicos previos que nos aclaren los antecedentes médicos.
Importante asimismo es facilitar la comunicación y la confianza del paciente en un entorno de silencio o iluminación adecuada, expresándonos claramente y con terminología compresible.

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