Envejecimeinto activo
Nos
encontramos ante un proceso global de envejecimiento de la población
mundial, con un aumento progresivo
de la esperanza de vida que, junto con reducción de las tasas de natalidad,
está provocando
una alteración de las pirámides poblacionales y por tanto
una clara influencia social y económica. Este
efecto es especialmente relevante en la sociedad española, ya que la esperanza
de vida ronda los 80
años, ocupando los primeros puesto a nivel mundial. Esta situación desafía la
capacidad de la sociedad
para regenerarse y hace necesario proponer un reto de futuro a la
sociedad para conseguir una mayor
longevidad con más salud y un aumento de la calidad de vida de la
población, logrando reducir
los costes sanitarios y sociales. Pero el
reto del envejecimiento no debe ser sólo tenido en cuenta desde la perspectiva
económica, sino
como un reto y a la vez una oportunidad de negocio dedicado a una franja de
población cada vez más
numerosa y con una demanda más exigente. Las oportunidades que se vislumbran
son amplias
e inevitablemente pasan por el fomento de la economía del conocimiento
mediante la inversión en I+D+i
en diferentes ámbitos, desde la sanidad con el desarrollo de nuevos servicios
avanzados (consultoría,
teleasistencia, servicios terapéuticos y asistenciales, etc.), creación de
empresas de base
tecnológica (en torno a centros de investigación y universitarios), nuevas
posibilidades de negocios
en las industrias del sector sanitario (sector farmacéutico, aparatos médicos,
aplicaciones TICs,
domótica sanitaria, etc.) y el desarrollo de una oferta educativa especializada
a través de las universidades
y formación profesional especializada, etc. Sin
embargo, el proceso de envejecimiento en la sociedad requiere ser abordado
desde distintos puntos
de vista, no solo considerando este fenómeno como una oportunidad de negocio
sino también desde
una perspectiva social, teniendo en cuenta las
necesidades de la población mayor y dedicando
los
recursos necesarios para crear el marco que garantice las futuras expectativas
de vida
con el
adecuado orden social. Para ello es necesario pensar en una I+D+i que aborde
los problemas de la
población mayor y desarrolle nuevas estructuras y modelos socioeconómicos que
permitan transformar
el gasto asociado en una inversión; en todos los casos nos abocan a la
necesidad de ser
innovadores.
CAPRARA M, STECA P. Personalidad y envejecimeinto.
Psychosocial Intervention 2004; 13: 85-98.
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