domingo, 3 de febrero de 2013

bibliografía 8 . Bertalina

Envejecimeinto activo

Nos encontramos ante un proceso global de envejecimiento de la población mundial, con un aumento progresivo de la esperanza de vida que, junto con reducción de las tasas de natalidad, está provocando una alteración de las pirámides poblacionales y por tanto una clara influencia social y económica. Este efecto es especialmente relevante en la sociedad española, ya que la esperanza de vida ronda los 80 años, ocupando los primeros puesto a nivel mundial. Esta situación desafía la capacidad de la sociedad para regenerarse y hace necesario proponer un reto de futuro a la sociedad para conseguir una mayor longevidad con más salud y un aumento de la calidad de vida de la población, logrando reducir los costes sanitarios y sociales. Pero el reto del envejecimiento no debe ser sólo tenido en cuenta desde la perspectiva económica, sino como un reto y a la vez una oportunidad de negocio dedicado a una franja de población cada vez más numerosa y con una demanda más exigente. Las oportunidades que se vislumbran son amplias e inevitablemente pasan por el fomento de la economía del conocimiento mediante la inversión en I+D+i en diferentes ámbitos, desde la sanidad con el desarrollo de nuevos servicios avanzados (consultoría, teleasistencia, servicios terapéuticos y asistenciales, etc.), creación de empresas de base tecnológica (en torno a centros de investigación y universitarios), nuevas posibilidades de negocios en las industrias del sector sanitario (sector farmacéutico, aparatos médicos, aplicaciones TICs, domótica sanitaria, etc.) y el desarrollo de una oferta educativa especializada a través de las universidades y formación profesional especializada, etc. Sin embargo, el proceso de envejecimiento en la sociedad requiere ser abordado desde distintos puntos de vista, no solo considerando este fenómeno como una oportunidad de negocio sino también desde una perspectiva social, teniendo en cuenta las necesidades de la población mayor y dedicando
los recursos necesarios para crear el marco que garantice las futuras expectativas de vida
con el adecuado orden social. Para ello es necesario pensar en una I+D+i que aborde los problemas de la población mayor y desarrolle nuevas estructuras y modelos socioeconómicos que permitan transformar el gasto asociado en una inversión; en todos los casos nos abocan a la necesidad de ser innovadores.

CAPRARA M, STECA P. Personalidad y envejecimeinto. Psychosocial Intervention 2004; 13: 85-98.

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